April 24, 2011

Abrí los ojos,,,


   Abrí los ojos, y no vi nada más que oscuridad. Espesa oscuridad. Estaba maniatado, y las cuerdas me cortaban lentamente la circulación, lastimándome.
   Cómo llegué hasta aquí, no tengo idea. Bueno, tal vez si. Me duele la cabeza, me es difícil recordar las cosas que hice. Probaré memorizar.
   ¿Mi nombre? No. ¿Mi edad? Tampoco. ¿Familia? Menos. Soy un desconocido en mi propia mente. Es increíble las nimiedades que una persona puede llegar a aprenderse, y cuando viene el momento más importante, el suspenso, se tiene la mente en blanco.
   Un cuarto. Un cuarto mohoso y oscuro. Con olor a humedad, cucarachas y ratas dando vueltas por el piso. Por lo menos no perdí el poder de percepción.
   Un intento más de memorizar. Ahí lo veo. O mejor dicho, la veo.
   Era muy linda. Al menos, así la recuerdo. Con curvas pronunciadas, prominentes, de espeso cabello negro y enrulado, y tez aceitunada. Aunque estaba de espaldas, llevo la extraña certeza de haberle visto la cara, observado, adivinado sus exóticos rasgos.
   Puedo recordar nítidamente que hubo momentos de mi vida que compartí con ella, que la sostuve entre mis brazos, que observé la profundidad de sus ojos negros; pero sólo llevo la vaga certeza, porque cuando quiero recordar su cara, todo se vuelve nebuloso y desenfocado, como una tarde de niebla. Eso me frustra hasta el extremo.






Y la re concha de la lora, que empiezo una historia y no sé como seguirla ¬¬

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